Requiem
Febrero 5th 2026
Creo que hoy en día podemos recuperar aquello que practicaban figuras como Leonardo da Vinci: no vivir sometidos al fluir de las circunstancias, sino retirarse (consciente y deliberadamente) al propio mundo interior. No se trata de huir del mundo, sino de suspenderlo por un momento.
Es en ese punto de inflexión donde la creatividad deja de ser una función y se convierte en una forma de existencia. Allí, el acto de crear ya no responde a una lógica laboral ni académica, sino a una necesidad de crear para comprender, crear para habitar el mundo de otro modo.
Asumirse como el nuevo Leonardo da Vinci de nuestro tiempo no es un gesto de soberbia, sino un acto de responsabilidad frente a lo posible. En ese sentido, la tecnología no es el fin, sino el medio. Siempre lo ha sido.
A lo largo de la historia, quienes transformaron la realidad no fueron necesariamente quienes completaron un proceso académico o laboral, sino quienes se permitieron una inmersión radical en las posibilidades del hacer. Individuos que, más que aprender, se sumergieron en la contemplación de un maremágnum de posibilidades.
Crear, entonces, no es producir objetos, sino provocar existencia. Es lograr romper el éter del universo y permitir que algo exista donde antes solo había silencio. Alguna vez alguien escribió: “La poderosa luz que sale de tus manos.”
Concéntrate en crear, en hacer que algo exista, estoy seguro que así nunca pasarás por alto.